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| MARIO ALBERTO MACÍAS PALMA |
| LA PLUMA POR LA ESPADA....EMPLEO, ¿LO PEOR DEL SEXENIO? (NUEVO) |
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| Enrique Bumburi |
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| Joaquin Sabina |
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| *ZAPOTECAS CONQUISTAN TLAXCALA |
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| **POR: MARIO ALBERTO MACIAS PALMA |
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| Sábado, 13 de Marzo del 2010 |
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Para: Maestras María del Rayo Morán Maldonado y María del Refugio Lucero Muñoz, y las licenciadas Marisol Díaz Eustaquio e Isabel Minor Sánchez. Gracias por la invitación a filosofar.
En la historia como en la actualidad es un pequeño de gran tamaño en política. Aquí, con esta sociedad suya Tlaxcala ha creado y desarrollado formas, códigos, mecanismos de convivencia política de alta civilidad, que aunque otras razas en otras latitudes en otros tiempos también han practicado, no dejan de significar una evolución social de origen, tlaxcalteca totalmente porque no había gobierno democrático en su mundo conocido. Puede ser que sea una reacción o facultad del hombre ante la necesidad de asociarse y de ahí la originalidad y la coincidencia.
El antiguo senado tlaxcalteca fue muestra de que las decisiones colegiadas de los gobiernos dan mayor satisfacción a los ciudadanos, generan progreso equitativo, dan fortaleza a la cohesión social, hacen a un pueblo invencible en un amplio sentido de la palabra, como se consideró al de Tlaxcala precolombino. Como muestra el por siglos invencible ejercito tlaxcalteca, sin dejar de lado las prácticas cotidianas de interacción, comercio, agricultura, ciencia.
La alianza con los españoles que permitió la conquista de América, en vez de luchar hasta la muerte como el pueblo Azteca y casi todos en el continente, fue otra magistral muestra de política, pues fueron innumerables los beneficios que obtuvieron los tlaxcaltecas convirtiéndose también en colonizadores de la Nueva España, que con sus asentamientos dejaron descendencia tlaxcalteca en todo el nuevo mundo.
Esa posición privilegiada ante los conquistadores y sobre los demás pueblos indígenas durante tres siglos, a pesar de que no escapó del todo del esclavismo, hizo ver a los tlaxcaltecas el otro lado de la moneda, con un mal entendido concepto de traición manipulado y estigmatizado hasta el presente. Y aunque este concepto ahora ya no es de mucha trascendencia, sí pesó en la era postindependentista y postrevolucionaria dejando al margen del desarrollo de la región y de la política nacional.
Todo esto abona que Tlaxcala se encierre en su política local. Toda su historia Tlaxcala ha ejercido un alto grado de politización, siempre ha participado en las grandes transformaciones desde su ámbito local. Tlaxcala se gobierna sola o se ingobierna sola. Habrá que recordar que hace apenas 15 años 16 pueblos se independizaron de sus municipios tras una lucha tenaz y participación ciudadana. En su primer bimestre de mandato en 1998 para justificar su novatez como gobernador Alfonso Sánchez Anaya acuñó la realidad en una frase: “Es muy difícil gobernar a los tlaxcaltecas.
También por esa estirpe, en la coyuntura política nacional Tlaxcala ha tenido su peso específico. En la era absolutista priista Tlaxcala fue experimental. El Laboratorio Político del sistema. Más de una ocasión se practico su funcionamiento en Tlaxcala de alguna decisión y luego repercutió en el país. Así fue el experimento en 1998 de darle poder al PRD, aunque en Zacatecas había ya ganado, pero allá lo arrebataron no se lo cedió el gobierno priista, como aquí con Antonio Álvarez Lima pasivo ante la inminente avance de la oposición.
La sociedad tlaxcalteca con la experiencia de la alternancia, le dio a al PAN el poder, no obstante que los dos últimos gobernadores del PRD y del PAN han sido de absoluta escuela priista, ha gobernado como priistas, con estilo, prácticas, negocios de priistas… vaya, hasta con la misma corrupción priista. Cierto que hay alternancia partidista, pero de ninguna manera existe la alternancia de políticos. Lo que no hay en Tlaxcala es alternancia política.
Más allá de que la población actual de Tlaxcala es ya diversa en su origen, un gran porcentaje hemos inmigrado de los estados vecinos y no está totalmente identificada con la autonomía tlaxcalteca, más allá de que la pobreza abona la manipulación política-electoral, que es lo que le dio crecimiento al PRD y al PAN en el estado cuando tuvieron el poder, y que le puede dar el regreso al PRI, lo que más llama la atención la recurrencia en la que los tlaxcaltecas aceptan al extranjero como gobernante.
El sentimiento tlaxcalteca, la estirpe guerrera, la clase política de la que está hecho este pueblo, ha quedado una vez más a un lado, desde que han aceptado a alguien que no es tlaxcalteca como gobernante, contraviniendo la esencia del pueblo tlaxcalteca.
Cuando las decisiones se tomaban en el centro de la República, Beatriz Paredes dijo una vez: “si le mando a los tlaxcaltecas un gobernador que no sea originario de Tlaxcala, los tlaxcaltecas me lo regresan al otro día”. Paradójicamente la exgobernadora ha sido juzgada por su pueblo y sentenciada como traicionera al poner (como fiel de la balanza) a un gobernador que no es de tlaxcalteca de origen y que no se lo regresaron ni en un día ni en los siguientes 5 años.
Que los votantes ahora vayan de un partido a otro, se entiende. Que apoyen tanto a un personaje a otro, lo demostrado con el voto diferenciado de las dos últimas elecciones, pues es inédito y son los mismas familias pero se entiende, lo que no entiendo es porque la sociedad tlaxcalteca y clase política local, porque esos políticos tlaxcaltecas orgullosos de su autonomía hasta la cerrazón, quienes hacen la grilla aquí, porque permitieron lo que por los mil años no se había permitido a los aztecas, (hoy chilangos): la conquista política de Tlaxcala por los zapotecas (hoy oaxaqueños).
Los Zapotecas, pueblo grande igualmente, no tuvieron que enfrentar a los tlaxcaltecas, ya que cholultecas y huexotzincas (hoy poblanos) se interponían geográficamente y militarmente, no obstante Tlaxcala siempre fue un terreno ambicionado por la riqueza de su raza, de su gente, por su desarrollo en eso que hacen mejor los tlaxcaltecas: La política.
Sin embargo, ahora los tlaxcaltecas que representan la política se tragan sus palabras de agravio a la raza, unos por ser consortes del extranjero –como siempre- otros por impotencia, pero todos se sienten incómodos en su herencia, heridos en su estirpe, sometidos en su tlaxcaltequidad, olvidados de su orgullo de tlaxcalteca invencible, de guerrero indómito.
El político tlaxcalteca puro siente, como en la conquista española hace cinco siglos, que la alianza para entronar a un extranjero fue conveniente ante la invasión silenciosa de neoaztecas, (los chilangos que venían con ASA y su esposa toluqueña), pero que a cambio tuvo que darle el poder a los zapotecas (los oaxaqueños) que habían realizado su propia invasión imperceptible.
El consuelo de aquella sangre de Estado tlaxcalteca, es que el zapoteca que ahora los gobierna aprendió el fino arte de la política aquí, con la mejor maestra, que aunque los ahorcó con su propia soga, la eficacia de su política fouchista es tlaxcalteca.
Al pueblo tlaxcalteca de ahora, a los guerreros, a aquellos jóvenes, hombres, mujeres chicas y grandes de Tlaxcala, que deberían estar al pie del cañón, pendientes del llamado de sus líderes para enfrentar y de ser necesario expulsar al usurpador del trono tlaxcalteca, les viene valiendo madres tal orgullo, sólo quieren tener su tele, su nave tuneada, pa’ sus chelas y sus bailes, aunque tengan que servir a extranjeros más lejanos, (alemanes en Schneider, a italianos en Galia Textil, a gringos en Johnson Controls, a canadienses en Ideal Stándar)
A la nueva generación de tlaxcaltecas no le interesa, pero nosotros, aunque sea en este espacio breve, preguntémonos porqué?… Filosofemos.
*Ponencia “POLÍTICA LOCAL” impartida en el Primer Encuentro: “FILOSOFAR, PORQUE AÚN HAY MUCHO QUE DECIR Y NADA QUE CALLAR”. Casa del Artista, Tlaxcala, Tlax. Noviembre 2009,
**Director de la Revista Liderazgo Tlaxcala.
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